Fotografía personal, el caso de Vivian Maier

Vivian Maier nació en Nueva York en 1926. Trabajó de niñera y era muy reservada. A menudo llevaba chaqueta y zapatos de hombre y siempre iba con sombrero. Hacía fotos sin parar y no las enseñaba a nadie. Así la describe John Maloof, su descubridor,cuando compró una caja llena de negativos en una subasta con la intención de buscar fotos antiguas para un proyecto de libro. Finalmente reunió más de cien mil negativos. Después de algunas investigaciones sobre la autoría de las fotografías,descubrió que se trataba de Vivian Maier y que ésta había muerto un 21 de abril de 2009, dos días antes de conocer su nombre. Con el material creó un blog para exponer el trabajo de Maier y no permitir que las fotografías continuaran desaparecidas en un cajón, aunque esta vez con un nombre de referencia.
Una vida de artista puro que quizá preservaba su obra de contaminaciones, como podría ser la de ser conocida y entonces influenciada en su trabajo. O quizás la incomprensión de la época y de su condición femenina no le permitieron hacerse un lugar en la profesión. Quizá por eso también guardaba con desazón muchos carretes sin revelar. En cualquier caso, una injusticia artística que dejará de serlo gracias al esfuerzo de Maloof y también del experto en arte Jeff Goldstein, que hacen de protectores de la obra de la artista. Una vida anónima en vida. Una vida descubierta y reconocida después de su muerte.
Hay una teoría sobre que algunos fotógrafos tienen en el acto de disparar el momento supremo del arte fotográfico, al instante más emotivo, la milésima de segundo capturada de una acción de vida iluminada por la luz. Después de este momento sublime vivido en directo, el resto del proceso fotográfico es un instante menor que sólo puede alimentar vanidades y éstas van contra la pureza del alma, artística, se entiende.

http://vivianmaier.blogspot.com/

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